Marca blanca · Alemán Tu cliente vende a alemanes. Tú no escribes en alemán.
Un hotel, una inmobiliaria, un restaurante en la costa. La mitad de quien paga es alemán, holandés o británico. Tú puedes hacer la web perfectamente. Lo que no puedes es escribirla en alemán que suene a alemán, ni saber qué necesita ver un comprador alemán antes de fiarse de un negocio.
La mitad alemana, bajo tu nombre.
Alemán escrito por un alemán
El alemán es mi lengua materna. No es una traducción revisada, es texto escrito desde cero para vender. La diferencia se nota exactamente en el punto donde un cliente alemán decide si escribe o cierra la pestaña.
Lo que un cliente alemán espera ver
Un comprador alemán busca cosas concretas antes de fiarse: quién está detrás con nombre y dirección, qué pasa con sus datos, precios sin sorpresas. Cuando eso falta, no se queja. Se va. Sé qué poner y dónde.
Construcción, técnica y entrega
Webs estáticas, WordPress, alquiler vacacional con reserva directa, guías digitales para huéspedes. Rápidas, medidas, entregables. Tu cliente acaba con su dominio, su hosting y sus archivos, no con una suscripción de la que no puede salir.
Yo no aparezco en tu relación con el cliente.
Sin contacto con tu cliente, salvo que tú quieras que esté. Tú sigues siendo el interlocutor, yo te entrego a ti.
Sin mi marca, sin enlace, sin usarlo en mi portfolio a menos que me lo autorices por escrito. El trabajo sale con tu nombre y se queda con tu nombre.
Tu proceso, no el mío. Si tu equipo revisa en Figma y habla por Slack, trabajo así. No traigo burocracia de proyecto propia.
Una persona con nombre. Ni gestor de cuentas, ni cambios de responsable, ni que te pasen con alguien con quien nunca has hablado.
Puedes hacer clic en el trabajo antes de hablar conmigo.
He construido nueve webs de demostración completas, de sectores distintos: restaurante, obra y reforma, inmobiliaria, casa vacacional, administración de fincas, clínica dental, excursiones en barco. Hechas como proyectos reales, multiidioma, con tiempos de carga medidos en vez de prometidos.
Para una agencia es la vía más rápida para juzgar: diez minutos de clics dicen más que cualquier dossier.
Visibilidad en IA como servicio de tu catálogo.
Tengo una herramienta que comprueba si cinco sistemas de IA mencionan a un negocio cuando alguien pregunta por lo que hace, y cómo lo describen. La medición es automática, la interpretación la hago yo.
Se puede vender como servicio propio a tus clientes sin que tengas que construir la herramienta. Si te encaja en el catálogo, hablamos de cómo hacerlo.
Soy una persona, no un proveedor con equipo.
Por eso la calidad no cambia de un proyecto a otro, y por eso mismo no puedo arrancar tres proyectos la misma semana. Si necesitas capacidad previsible para un volumen continuo, dímelo pronto y vemos si es realista o no.
Y digo que no cuando un proyecto no encaja conmigo. Mejor en la primera conversación que en la tercera semana.
Mis precios públicos son el punto de partida.
Una web de una página con formulario y los textos legales en regla está en 690 €. Una web de varias páginas empieza en 1.200 €. Todo neto, más 21% de IVA.
Lo que aplica en una colaboración continua depende del volumen y de cuánto asumes tú. Eso no lo fijo de forma genérica en una página, lo hablamos una vez y bien. El precio queda cerrado antes de empezar, contigo igual que con mis clientes directos.
Lo que me preguntan las agencias primero.
¿Firmas un acuerdo de confidencialidad?
Sí, sin discusión. Mándame el tuyo o firmo un NDA estándar. Lo mismo vale para enseñar el trabajo después: sin tu autorización por escrito no aparece en ningún sitio.
¿Y si mi cliente pregunta quién hace la web?
Lo decides tú, no yo. Puedo quedarme completamente invisible, o presentarme como tu colaborador local si eso te ayuda. Por iniciativa propia no contacto nunca con tu cliente.
¿Trabajas con nuestro diseño o diseñas tú?
Las dos cosas. Si tienes el diseño cerrado en Figma, lo implemento. Si solo tienes contenido y un objetivo, diseño yo. Dime cuál de los dos papeles necesitas antes de empezar y presupuesto en consecuencia.
Eres una sola persona. ¿Qué pasa si no estás?
Es un riesgo real y no lo voy a minimizar. Lo que hago para reducirlo: construyo con tecnología estándar, sin frameworks propios, documento la entrega, y tú tienes acceso al código y a las claves en todo momento. Si yo desaparezco, cualquier desarrollador competente puede seguir. Lo que no puedo darte es un equipo con sustituto, y si eso es justo lo que necesitas, no soy el colaborador adecuado.
¿De quién son el código, el dominio y los accesos al final?
Tuyos, o de tu cliente. No me guardo nada como palanca, no hay licencia por mi parte ni dependencia de un sistema que solo yo sepa manejar.
¿Te encargas también del hosting y el mantenimiento?
Si quieres, sí. Si no, entrego todo a ti o a tu cliente. Las dos opciones me parecen bien. Lo que no hago es dejar corriendo un mantenimiento como cuota mensual sin decirlo.
Cuéntame el proyecto.
Respondo en un día laborable y te digo con franqueza si encaja conmigo.
Respondo yo, normalmente el mismo día · Sin compromiso · Tus datos se quedan conmigo